Viviane Sassen y el perfume: ¿a qué huele la sombra?
on May 19, 2026

Viviane Sassen y el perfume: ¿a qué huele la sombra?

El claroscuro visual frente al equilibrio olfativo

Madrid vive estos días bajo el influjo de Viviane Sassen. Con su exposición LUX & UMBRA en el teatro Fernán Gómez, la fotógrafa neerlandesa nos obliga a replantearnos lo que vemos —o lo que creemos ver—. Sassen es una maestra en el uso de la sombra no como ausencia de luz, sino como una presencia física, casi táctil, que recorta las figuras y desafía la percepción del espectador. Y es precisamente en esta dialéctica donde la fotografía y la perfumería de autor se dan la mano de una forma sorprendentemente íntima.

La lección de Viviane Sassen en el Fernán Gómez

Si te acercas al Fernán Gómez, notarás que Sassen no busca la claridad documental. Sus imágenes son campos de batalla entre la sobreexposición y la negrura absoluta. En perfumería, este es un concepto que manejamos constantemente: el equilibrio entre las notas de salida (la "luz", efímera, radiante, que golpea primero) y las notas de fondo (la "sombra", densa, resinosa, persistente, que ancla la composición al cuerpo).

Por qué la perfumería de autor también es un juego de luces

Al igual que un retrato de Sassen necesita que el ojo del espectador rellene los espacios en sombra, un perfume de autor no busca ser un mensaje plano y comprensible al primer segundo. Un buen perfume, como una buena fotografía, requiere tiempo de revelado. Las fragancias que realmente desafían los sentidos son aquellas que, como las sombras de la artista, añaden profundidad, misterio y, a veces, una incomodidad necesaria. El uso de ingredientes oscuros —musgos, maderas ahumadas, castóreo o cuero— funciona como ese negro denso de Sassen; sin ellos, la luz de los cítricos o las flores blancas resultaría insípida, carente de estructura narrativa.

Traducir imágenes a esencias: una mirada a la creación

¿Qué sucede cuando queremos trasladar el lenguaje de la imagen al del olfato? El ejercicio es, esencialmente, una cuestión de arquitectura. No estamos mezclando ingredientes al azar, estamos construyendo un volumen.

Del lienzo al frasco: técnica y emoción

La perfumería técnica a menudo olvida que el perfume es una composición viva que cambia con la temperatura de la piel y el entorno. Al igual que el encuadre de una fotografía altera nuestra interpretación de la realidad, la dosificación de una materia prima cambia por completo el perfil de una fragancia. Un exceso de luz (notas cítricas o florales) puede deslumbrar y cegar, mientras que un exceso de sombra (ámbares profundos, maderas) puede convertir la experiencia en algo demasiado pesado o impenetrable. El arte consiste en encontrar esa zona gris donde ambas se potencian.

Aprende a estructurar tu propia 'fotografía' olfativa

La mejor manera de entender cómo la luz y la sombra moldean una fragancia es dejar de ser un consumidor pasivo y pasar al otro lado del frasco. En Ronsel Studio, creemos que la perfumería es una forma de expresión artística que cualquiera puede —y debe— explorar. Por eso, hemos diseñado nuestro taller de iniciación a la perfumería artística: una sesión intensiva de 3 horas donde, lejos de las batas blancas y los dogmas de la industria comercial, nos dedicamos a entender la química real y la estructura olfativa.

Durante estos tres actos, empezamos por la teoría y la historia para desmontar los mitos que nos han vendido las grandes marcas. Seguimos con una cata a ciegas donde el objetivo es educar el olfato ante materiales puros, sin etiquetas que nos condicionen. Finalmente, el momento de la verdad: formular y mezclar tu propia creación, equilibrando tus luces y tus sombras para llevarte a casa un frasco de 30ml único, por un precio de 67 euros. Es, al final, una forma de aprender a fotografiar el mundo, no con una lente, sino con el sentido más directo que tenemos: el olfato.