Se acerca el 14 de febrero y, con él, la amenaza del rosa chicle, los menús cerrados con forma de corazón y esos perfumes que huelen a "todo el mundo". En ronsel, el romanticismo nos gusta con fundamento, con un poco de rebeldía y, sobre todo, con mucha verdad.
Si estás buscando un plan para quedar bien, hay mil sitios con velas y manteles blancos. Pero si buscas un plan para dejar rastro, solo hay uno.
El plan: Crear vuestra propia identidad (o la tuya)
En nuestro taller de Madrid no regalamos botes de cristal con nombres de modelos famosos. Aquí vienes a mancharte las manos (metafóricamente) y a entender qué hay detrás de un olor que de verdad importa.
Nuestra propuesta para San Valentín es que te olvides de las "tendencias" y vengas a buscar lo que de verdad te mueve. Ya sea en pareja, con tu mejor amigo o contigo mismo (que es el amor más difícil de aguantar), en ronsel te ofrecemos:
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Materia prima real: Nada de lujo de escaparate. Aquí se huele la resina, la madera y esas flores que te hace cerrar los ojos.
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Cero normas rígidas: ¿Quién dice que no se puede mezclar esto con aquello? Si a ti te gusta, tiene sentido. Incluso si es discutible. Sobre todo si es discutible.
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Un rastro propio: Salir del taller sabiendo que tu perfume no le va a gustar a todo el mundo... y darte cuenta de que eso es, precisamente, lo mejor que te podía pasar.
Sin pedir perdón
Este año, ahórrate la caja de bombones que caduca el mes que viene. Regala (o regálate) la experiencia de definir quién eres a través del olfato. Un plan castizo, auténtico y con esa pizca de humor que tanto nos gusta.
Porque para oler como todo el mundo, ya están las rebajas. Para dejar un rastro que sea solo tuyo, nos vemos en el taller.